Nuestros propósitos para un año que empieza

La mayoría de nosotros  iniciamos el año nuevo con nuevos propósitos.  Es probable que hayamos realizado un proceso de introspección para desprendernos,  “soltar”,  todo  aquello que ya no nos sirve o no queremos para nosotros.  Sentimos la necesidad de “soltar” para que entren nuevos hábitos o nuevos proyectos personales.

Nuestro deseo de desprendernos de lo que no nos deja avanzar o de actitudes que nos perjudican en nuestro día a día puede ser,  en sí mismo,  un propósito para nosotros.

Quizás nos propongamos cuidar más nuestra salud,  no fumar,  dedicarnos a la profesión que nos gusta,  ganar más dinero, estudiar algo que siempre hemos deseado o  dedicar más tiempo a nuestros hijos.  Sean cuales sean nuestros nuevos propósitos,  hay  una parte que  tiene que ver con la confianza y el compromiso con nosotros mismos.

Cuando confiamos en nosotros mismos nos es más fácil alcanzar nuestros propósitos.  El confiar en nosotros es un sentir profundo.  Nos lleva a reconocer  que podemos llevar a cabo lo que nos proponemos,  reconocer nuestras fortalezas y  limitaciones y responsabilizarnos de nuestros errores para continuar mejorando.

El aprender o reaprender a confiar en nosotros mismos supone afrontar nuestros miedos  y entregar  al mundo lo que somos,  mostrándonos con valentía.  Es arriesgar, salir de nuestra  zona  de confort.

Podemos ver con claridad cuáles son nuestros potenciales y no atrevernos a llevarlos a la práctica o ir postergándolos, por no sentirnos nunca suficientemente preparados.   Nos cuesta pasar a la acción.

En otras ocasiones,  no hay tanta claridad y necesitamos un proceso de interiorización para saber en qué soy habilidoso y qué capacidades tengo. El ser acompañado por alguien de nuestra confianza,  nos puede ayudar para ir alcanzando, poco a poco, mayor claridad.

El compromiso con nosotros mismos  lo entiendo como  la  fuerza  interior que está presente para ir mejorando como persona,  superando las dificultades que se nos presentan para alcanzar nuestros propósitos en la vida.   La clave para comprometernos  está en amarnos a nosotros mismos,  aceptándonos como somos.

La elección de nuestros propósitos puede darse desde una actitud de  “obligación” o desde una actitud de responsabilidad,  entendida como una firme determinación de llevar a cabo mi propósito por el gusto, la satisfacción personal de comprometerme con algo que considero  beneficioso para mí.

El  médico me ha dicho que tengo que  dejar determinados alimentos  porque me ha subido el colesterol.   Puedo ponerme como propósito cuidar más la salud porque “no me queda otra”    o puedo elegir  dejar determinados alimentos  o reducirlos por el compromiso que siento conmigo mismo de mantener un equilibrio en mi salud y por mi deseo de sentirme mejor.  Desde esta elección libre puedo, por ejemplo,  apasionarme buscando recetas que sustituyan algún alimento alto en colesterol,  pedir a familiares o amigos que me pasen alguna receta, descubrir restaurantes que cuiden la alimentación, cocinando con pocas  grasas.

Desde la actitud de “obligación”,  lo más probable es que  la persona a los pocos días, vuelva a comer como siempre ante cualquier factor estresor que se le presente.

Es necesario tener conciencia de donde cada uno se encuentra  y a dónde quiere llegar.

Un  propósito concreto,  con una fecha de ejecución  y del  que hemos pensado cómo llevarlo a la práctica,  nos facilita nuestra  tarea.  Así por ejemplo,  en lugar de plantear el propósito de  “dedicar más tiempo a nuestros hijos”, puedo formularlo diciendo que cada viernes de 17 a 19 h  compartiré ese  tiempo con mis hijos,  tomándome un chocolate en casa con ellos o cocinando juntos.  Si hasta ahora les dedico tiempo sólo el fin de semana y me marco el objetivo de dedicarles tres tardes intersemanales, a priori, es poco probable que pueda alcanzar lo que me he propuesto.

El número de propósitos que se quieren conseguir  también es importante.  Una elección con conciencia requiere tiempo para que la persona se deje sentir qué necesita  y también tiempo para ejecutar el propósito con plena atención.   Si has elegido muchos propósitos,  puedes revisar y ver cuáles son  “por obligación” y cuáles desde una elección personal libre.

¡Que disfrutéis del 2015 y cumpláis vuestros propósitos ¡

¡ Si no los alcanzáis, os deseo tengáis conciencia para daros cuenta de qué dificultad habéis tenido para no lograrlo y desde esa conciencia, actuar de nuevo, si así lo sentís, cuidando vuestra coherencia y actitud ¡

 

 

 

 

 

 

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