La sesión de Biodanza

Una sesión de Biodanza tiene una duración aproximada de 2 horas.  La periodicidad es semanal para favorecer el crecimiento personal de los participantes, realizando su propio proceso.

El inicio de la sesión empieza con un relato de vivencia, en el que el grupo se sitúa sentado en rueda. Se trata de que cada persona exprese cómo se siente al iniciar la sesión, cómo fue para él o ella la última sesión de Biodanza y qué efectos siente ha tenido -en su día a día- en la semana que ha transcurrido desde la última sesión.
Se genera un espacio de confianza e intimidad que ayuda a que cada participante se muestre hasta donde siente que quiere hacerlo.

Si se trata de un grupo iniciante, antes del relato de vivencia o ronda de intimidad, puedo dar alguna pauta para el desarrollo de la sesión y explicar qué es la Biodanza y sus líneas o, directamente, pasar a vivenciar la sesión. Cada cual, poco a poco, se da cuenta de que es para él o ella la Biodanza.

Después de esta primera parte de una media hora, aproximadamente, el grupo pasa a realizar las propuestas de movimiento que el monitor o facilitador irá mostrando. Cada persona las realizará adaptándolas a su propio sentir o estar en aquel instante en que se le proponen. La tendencia generalizada es empezar con una ronda inicial de todo el grupo, si bien cada facilitador tiene su propio estilo para empezar.

Los ejercicios propuestos pueden ser a nivel individual, en parejas o de todo el grupo. Sin embargo, siempre hay durante la sesión diversas rondas grupales que facilitan la integración de lo que se ha vivenciado.

La sesión ha sido creada por el  facilitador, mediante una curva que pasa por ejercicios que favorecen la expresión hacia afuera a ejercicios que facilitan una conexión con nuestro interior y con el universo. Esta curva tiene que ser lo máximo orgánica posible, pasando de ejercicios de activación que facilitan la creatividad y vitalidad a movimientos que facilitan la fluidez y suavidad, para acabar con algún ejercicio que nos ayuda a volver a activarnos.

Tendremos como elemento central la música que nos acompañará todo el tiempo e imprescindible e insustituible, nuestra propia vivencia.

Deseo que disfrutes de la sesión y tu máxima conexión corporal. Te sugiero para ello,  tu mejor predisposición, cuidando tu actitud.

 

 

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